El Torneo Latinoamericano: antes de la fantasía, estuvo la realidad

miércoles, 5 de junio de 2019, 19:33

Por Cazuela de la Obra

¿Esto es el mundo real… o es solo fantasía? Aquella pregunta inicia uno de los temas más rupturistas, innovadores y emblemáticos de la Historia del Rock, Bohemian Rhapsody. Es una interrogante de naturaleza filosófica, que incontables veces hace su aparición en cuando el ser humano se pregunta acerca de lo que le rodea. Al momento de observar la Lucha Libre Profesional, la pregunta de Queen aflora inevitablemente en el inconsciente colectivo: ¿es la Lucha Libre realidad o fantasía? Cabe aclarar, antes de comenzar a responder, que es una pregunta de matices permitidos; porque no todo lo que ocurre sobre el ring es claridad u obscuridad. Y uno de los matices más ignorados por el público, es que la Lucha Libre tiene sus orígenes en un deporte anterior; en una tradición europea, en una disciplina de combate tan real como la rudeza de quienes fueron pioneros en practicarla. Una forma de batallar cuerpo a cuerpo que luego se expandió por todo el mundo hasta llegar a los países latinoamericanos: el Catch as catch can.

La lucha de Cumberland y Westmorland. La lucha de Cornwall y Devon. La lucha de Lancashire. Fue los ingredientes técnicos iniciales para crear un nuevo estilo de lucha. Pero a continuación, el inglés J.G. Chambers agregó un ingrediente nuevo a la fórmula: una modalidad ambulante, practicada en carnavales ambulantes que circulaban del pueblo, con funciones en vivo para el público asistente. Estos fueron los orígenes del Catch, a fines del siglo XIX. Si bien este nuevo estilo tuvo problemas en ser recepcionado por la audiencia en un comienzo, lentamente se convertiría en una atracción imperdible. El estallido de la Primera Guerra Mundial forzaría a continuación a los practicantes de Catch a abandonar su continente natal y llevar consigo su sabiduría a otros rincones del globo terrestre. Con su emigración hacia países lejanos, progresivamente el Catch iría incorporando en su ADN, a lo largo del siglo XX, elementos genéticos de disciplinas como la lucha Grecorromana, el Pancracio, la lucha “Collar y Codo” de Irlanda, el Pehlwani, el Karate, el Taewkondo, el Judo y el Jiujitsu, entre otros. Los pioneros del Catch se caracterizaban por ser peleadores rudos, fuertemente entrenados por las inclemencias del ambiente en el que vivían. Con tanta gente dura de roer, ¿era concebible que algún día no quisiesen competir entre ellos, para comprobar quién era el más fuerte, el más veloz, el más ágil, el más astuto, el más técnico, el más perseverante? Fue así como nacieron diversas competiciones, títulos y torneos de Catch… y era cuestión de tiempo antes de que Latinoamérica quisiese sumarse a la órbita competitiva.

Este fue el origen del legendario Torneo Latinoamericano, una competencia anual de peleadores de Catch, oriundos de todos los rincones de Latinoamérica y del mundo. P de Chile, Argentina, Perú, Bolivia, Colombia, Ecuador, Venezuela, Brasil, México, Cuba, e incluso de territorios lejanos como Estados Unidos, Alemania, Francia, Inglaterra, Israel e incluso Japón, combatientes de todo el orbe asistían a probar su destreza y tenacidad sobre el ring. En nuestro país, incontables veces el legendario Teatro Caupolicán albergó aquellas contiendas internacionales, en donde la gente acudía expectante a ver quién lograría ser el rey de aquella disciplina que combinaba tantos estilos diferentes en su estructura. No obstante, la compleja situación política internacional llevó esta tradición a un largo letargo, lo que impediría que se hablase del Torneo durante muchos años… hasta hoy. Este año 2019, luego de una larga preparación, Legión Lucha Libre ha hecho despertar al solemne Torneo en la época contemporánea… ¡y los luchadores de toda Latinoamérica se aprestan a participar! En la próxima Comic Con, el 7, 8 y 9 de junio, veremos los primeros combates para coronar al nuevo Campeón Latinoamericano, un título que podrá defenderse en todo el mundo. ¿Quién será finalmente aquel luchador digno, capaz de levantar el cinturón que lo consagre como rey? ¡Una fantasía que pronto será realidad!